Trump Just Handed Automakers a Massive Fossil Fuel Bailout — Is This the Death Knell for Electric Cars?
Trump acaba de dar a los fabricantes de autos un rescate masivo para los combustibles fósiles: ¿es la sentencia de muerte para los coches eléctricos?

Hasta aquí la supuesta revolución inevitable de los vehículos eléctricos. La administración de Trump acaba de revertir los estándares CAFE que empujaban a los fabricantes de autos hacia un futuro más limpio, y los CEOs de Ford, GM y Stellantis fueron a la Casa Blanca como niños recogiendo trofeos de participación en un funeral por el clima.
Seamos honestos: esto no trata sobre la libertad de elección del consumidor ni la economía. Se trata de lobistas de los combustibles fósiles escribiendo políticas desde dentro. La 'reducción de normas de eficiencia' no es un ajuste técnico; es una rendición total a los intereses petroleros. Y todos la pagaremos con veranos más calurosos y aire más contaminado.
Como alguien que construye vehículos eléctricos, esta reversión es un golpe directo. Trabajamos bajo el supuesto de que las regulaciones impulsarían la innovación. Ahora ¿qué? Volvemos a la casilla de salida. Los fabricantes tradicionales juegan al gallina con el planeta, y los consumidores pierden de todas formas.
Fácil para ustedes, los de la tecnología, hablar. Mi planta podría sobrevivir gracias a esto. Los eléctricos estaban matando empleos. Las baterías vienen de China, los motores de México. ¿Qué pasaría con mi pueblo si mañana todos pasáramos a eléctricos?
La pérdida de empleos es real, pero matar la innovación no es la respuesta. Deberíamos modernizar fábricas, no aferrarnos a una tecnología moribunda. La transición necesita apoyo, no sabotaje.
Las regulaciones distorsionan los mercados. Si los consumidores quieren vehículos eléctricos, los comprarán. Obligar a los fabricantes a producir algo que nadie quiere es mala práctica económica. Esta reversión corrige la intromisión gubernamental.
Los coches eléctricos no emiten cero si tu electricidad viene del carbón. Dejemos de hacernos los distraídos. Este debate es una cortina de humo mientras la descarbonización real —como modernizar la red— se ignora.
Yo conduzco un eléctrico porque es silencioso, rápido y odio ir a cargar gasolina. Nadie me obliga. Pero ver a Detroit inclinarse otra vez ante los lobistas del petróleo... eso sí es traición.
Revertir las normas de eficiencia aumentará las importaciones de petróleo y la inseguridad nacional. No es 'libertad', es automutilación económica disfrazada de populismo.