Is AI Still the King at Web Summit 2024—Or Just a Bubble on a Jet Ski?
¿Sigue siendo la IA la reina en el Web Summit 2024 o solo una burbuja en moto acuática?

Pero seamos realistas: cuando el primer ministro de un país habla en la apertura, los aviones no pueden aterrizar y toda la agenda adora a la IA como a una deidad digital, esto ya no es una conferencia: es un ritual de alto nivel. Y todos estamos invitados a presenciar las invocaciones... justo después de revisar nuestras pérdidas en la cartera.
Por favor, ese rollo de la 'burbuja' es solo ruido de gente que se perdió la primera ola. La IA no es el futuro: es el presente. Miren lo rápido que crece la adopción. Si no estás construyendo con IA, ya eres obsoleto. Así de simple.
Yo también oí 'así de simple' en 1999. Luego vi cómo desaparecía el 90 % de las startups. Ahora, las valoraciones de las empresas de IA se basan en vibras, no en ingresos. Si el dinero se acaba, todo este castillo de naipes se derrumba.
Buena suerte encontrando hotel o taxi. Turistas? Podemos manejarlo. Pero cuando cada tecnólogo rico con camiseta de capucha llega a la ciudad, Lisboa se convierte en una ciudad fantasma para los locales de verdad.
Nadie habla de la huella de carbono de los aviones privados dando vueltas sobre Lisboa. Miles de toneladas de CO2 por una conferencia de 3 días sobre 'sostenibilidad'. Ironía pura.
El verdadero problema no son los aviones ni las burbujas. Es que estamos construyendo sistemas casi divinos sin supervisión real. Ya no nos preguntamos '¿podemos hacerlo?'; simplemente lo hacemos. Y no, una charla titulada 'IA para el Bien' no cuenta como ética.
Ah sí, nada dice 'innovación global' como desviar aviones privados a aeropuertos remotos y decir a los asistentes que 'tengan en cuenta'. Totalmente disruptivo.
No echemos al bebé con el agua sucia. Sí, hay hiperbole. Sí, hay excesos. Pero el progreso real está ocurriendo. Cohere, DeepL, Oura: esto no es humo. La infraestructura mejora. Será caótico, pero esta revolución ocurrirá con o sin la bendición de Burry.
El aeropuerto de Lisboa no fue construido para recibir a 70 000 élites tecnológicas en aviones privados. Esto no es un fallo técnico: es una anticipación de lo que ocurre cuando la ambición digital supera la realidad física.