Is Iraq Heading for a Fiscal Meltdown? $11B Reserve Drain & Ghost Salaries Exposed
¿Se dirige Irak hacia un colapso fiscal? Revelan drenaje de $11 mil millones y salarios fantasmas

La casa fiscal de Irak está en llamas. Tras retirar más de $11 mil millones de las reservas del banco central y con un presupuesto para 2026 atrapado en un limbo político, el país corre el riesgo de no pagar sus salarios. Eso no es especulación: es una advertencia del economista Manar al-Obaidi.
¿El problema central? Un sector público inflado que alimenta salarios fantasmas y pensiones imaginarias, todo mientras el precio del petróleo ronda los 60 dólares por barril. Al-Obaidi afirma que pedir prestado ya no es una opción: la deuda interna ya supera los 68.700 millones de dólares, y los prestamistas están agotados. Sin reformas urgentes, los pobres pagarán el costo primero.
Mientras tanto, en mi oficina aparecen 18 empleados… y solo 10 acuden. Los demás son familiares del jefe. Nosotros no somos el problema: solo sobrevivimos en un sistema amañado desde el principio.
No evitemos la verdad difícil: sin un petróleo por encima de los 80 dólares, Irak no puede mantener este nivel de empleo público. La diversificación no es un modismo: es la única salida. Pero ¿quién le va a decir a los 4 millones de empleados públicos que sus puestos dependen de los precios del crudo?
Exactamente. Culpar a los 'salarios fantasmas' es una táctica clásica de distracción. ¿El problema real? El 60% del presupuesto va a salarios. Aunque elimines cada nombre falso, igual estarías en bancarrota. Necesitamos reforma estructural, no chivos expiatorios.
Esto me recuerda otra vez a los años 90: sanciones, arcas estatales vacías y promesas de auditorías que nunca ocurren. El ciclo se repite porque el poder nunca se cuestiona. ¿Quién audita a los auditores?
Entiendo el análisis, pero hablemos de nosotros: estudiantes, autónomos, trabajadores eventuales. Mientras debaten salarios fantasmas, mi beca se redujo. De nuevo. El sistema sangra primero a quienes no tienen voz.
He aquí una idea novedosa: condicionar los salarios del sector público al desempeño y residencia verificados. Nada de pagos a 'empleados' que viven en Dubái. Audite la auditoría. Así se empieza.
¿Y quién implementará un control de residencia en Dubái? ¿El mismo ministerio que no puede saber quién está en la oficina? Eso no es política: es fantasía.
Todavía creo que el cambio es posible. Pero hasta que los ciudadanos exijan responsabilidad como exigen electricidad, nada cambiará. Las protestas no son ruido: son el latido de la democracia.