Is a 15.9% Water Hike a 'National Security Threat'? One Consultant Just Said It Is — and the Internet Has Thoughts
¿Un aumento del 15,9 % en el agua es una 'amenaza a la seguridad nacional'? Un consultor acaba de decir que sí, y a internet le ha dado qué pensar

Entonces un consultor laboral acaba de afirmar que los precios disparados de los servicios públicos no solo son injustos: son una crisis de seguridad nacional. Que eso asiente. Tras el anuncio de PURC de un aumento del 9,8 % en electricidad y del 15,9 % en agua, los sindicatos reaccionaron con fuerza, y ahora Austin Gamey dice que el gobierno debe dejar de lado su 'falta de sensibilidad' y convocar conversaciones de emergencia. Está presentando este tema como un asunto macroeconómico que no puede resolverse con indignación en Twitter ni eslóganes sindicales.
¿La argumentación central de Gamey? Los trabajadores están atrapados en medio: son parte de los sindicatos, sí, pero también entienden que los aumentos de tarifas podrían ser necesarios para mantener solvente al sistema. ¿Su solución? Un comité tripartito nacional —gobierno, servicios públicos y sindicatos— reunido antes de que esto estalle. Pero aquí está la verdadera pregunta: ¿es esto diplomacia visionaria o simplemente un consultor usando un lenguaje dramático para sonar importante?
Esto no es diplomacia, es control de daños. El gobierno esperó hasta que los precios explotaran para hablar, lo que demuestra un desprecio fundamental hacia los trabajadores. No puedes convocar una reunión tripartita después de que la bala ya le dio en el pecho. El verdadero liderazgo consiste en prevenir la crisis, no en llamarle ‘seguridad nacional’ después de que ocurrió.
¿Seguridad nacional? Mi alquiler está subiendo, mi factura de luz acaba de dispararse, y ¿se espera que me importe un comité ‘macroeconómico’? Ni siquiera puedo pagar el arroz este mes. Hablemos primero de mi seguridad.
Gamey no está equivocado: la estabilidad de los servicios públicos esenciales sí es un asunto de seguridad nacional. Interrupciones en luz y agua pueden paralizar industrias, hospitales y transporte. El error es ver esto como una sorpresa. Estos aumentos eran predecibles. El verdadero fracaso fue no aplicar precios que reflejaran los costos hace años.
En lugar de comités interminables, despleguemos microrredes solares y medidores inteligentes. El futuro no está en suplicar subsidios, sino en saltarnos por completo los sistemas obsoletos.
He mantenido estas líneas durante 40 años. La red eléctrica está fallando. Necesitamos inversión, no reuniones. Cada vez que hay un aumento, prometen mejoras. Luego no pasa nada. ¿A dónde va el dinero?
¡Exacto! No necesito un comité: necesito tener luz sin quedarme en bancarrota.
No olvidemos: estos aumentos en servicios públicos afectan más fuertemente a los pobres. Una familia rica puede absorber un aumento del 15 %. Un habitante de una comunidad marginada no puede. Este debate debe centrarse en la equidad, o será solo teatro negociador de élites.
La equidad importa, pero también la solvencia. La alternativa a estos aumentos podría ser un colapso total, y los apagones afectan a todos, ricos y pobres por igual.