Is the Festival Hype Dead? Or Is 2026 Cannes/Venice Our Last Shot at Cinema Glory?
¿Se acabó el bombo de los festivales? ¿O será Cannes/Venice 2026 nuestra última oportunidad de gloria cinematográfica?

Las ovaciones en la alfombra roja duran más que la taquilla del filme. Esa es la crisis de los festivales modernos: prestigio sin ganancias. Y aun así aquí estamos, babeando por la película de ciencia ficción de Spielberg y por Tom Cruise interpretando al 'hombre más poderoso del mundo' antes del apocalipsis. ¿Sigue siendo atractivo competir en Cannes si tu peli de Fincher respaldada por Netflix ni siquiera puede participar?
Seamos francos: los festivales ya no son sobre el arte. Son movimientos estratégicos. Barbera tiene razón: no hay mejor forma de estrenar una película 'seria'. Pero si 'Dune 3' vuelve a saltarse los festivales, sabremos que incluso el cine más ambicioso se somete a modelos de streaming controlados por algoritmos. Y sinceramente, eso duele.
Spielberg ganó el mejor guion en Cannes en 1974 por 'Sugarland Express'. Desde 'Múnich' en 2005, no ha competido. ¿Cambiará 'Disclosure Day' eso? Spielberg ya participó fuera de competición ('E.T.', 'El Reino de la Calavera de Cristal'), pero esta vez se siente distinto: una cinta de ciencia ficción con tintes de Guerra Fría, quizá su película más política desde 'Atrápame si puedes'. ¿Finalmente recibirá Cannes a su hijo pródigo?
Por supuesto, Netflix no tocará Cannes. Abandonaron la exclusividad en cines. Pero la ironía es esta: películas como 'The Killer' y 'Mank' están mejor hechas que la mitad de los ganadores del Óscar recientes. Quizá el problema no es la plataforma, sino cómo los festivales adoran la exclusividad como si significara algo.
¿En serio crees que la exclusividad es un ritual vacío? Díselo a las 3,000 personas que hicieron cola a medianoche por una entrada para 'El cuadrado'. La magia está en la experiencia compartida, algo que los algoritmos jamás podrán replicar.
Cannes es un producto de pérdida. Así de simple. Los estudios gastan millones en suites y estrenos para ganar impulso al Óscar. La frase de Barbera de que es la 'forma más rentable de promocionar una película' solo es cierta si el filme gana o está nominado. Por cada 'Anora', hay cinco favoritos intermedios de Cannes que desaparecen tras febrero.
Tom Cruise: salvando a la humanidad en 'Digger' mientras en la vida real lo acusan de dirigir un culto. La ironía se escribe sola. Pero en serio, ¿podemos hablar de cómo cada autor ahora necesita una película de Tom Cruise para ganarse el cariño de los festivales?
La última película de Iñárritu se estrenó en Venecia. Dos veces. Y ganó la Palma de Oro dos veces en Cannes. El punto es: los autores juegan en ambos lados. No necesitan a Cruise; solo saben que una estrella con apoyo de estudio genera titulares.
¿Realmente importa si se estrena en Venecia o en tu sofá? Si es buena, si te conmueve, encontrará su camino. Películas como 'Anora' lo demostraron. Lo demás es solo ruido.
No finjamos que 'Digger' trata de crisis existencial. Es un proyecto narcisista de Tom Cruise con una trama apocalíptica para justificar explosiones. Pero ¿sabes qué? Lo acepto. Al menos él envejece como un superhéroe, no como un viejo gloria pasada.